martes, 13 de abril de 2010

Los anárquicos reyes, los descarriados magos

A Femo y Marcelo

Nos reíamos del presente como profetas cesantes
mientras perdíamos monedas
con las canciones más largas escondidas en los wurlitzers.

Eramos como los tres reyes magos exiliados de los evangelios
deambulando por las páginas amarillas,
pateando kioskos,
abusando de nuestra magia,
dejando olvidadas nuestras coronas en los bancos de plaza.

Y digo "eramos" no por nostalgia,
habitar la nostalgia es de los giles,
digo "eramos", no porque dejamos de serlo,
digo "eramos" porque eramos como los tres reyes magos
cambiando el oro por chelas
regalando incienso a las meseras
tapando mierda con mirra.

Hacíamos listados musicales en servilletas,
filmábamos sin cámaras los mejores documentales sobre Santiago,
peleábamos como androides en Plaza Italia espantando palomas,
quebrábamos vasos porque eran baratos,
lanzábamos libros por la línea 5 hacia Vicuña Mackenna,
saboteábamos los cócteles del facherío,
meábamos en los lavamanos,
cantábamos ebrios entre árboles y botillerías
a King Crimson, Radiohead, los Tres y Mr. Bungle;
y lo más impresionante es
que escribíamos y leíamos poemas
poemas malos, la mayoría eran malos
como la mayoría de los completos que nos comíamos a las 3 de la mañana,
pero leíamos en voz alta
confirmando y elogiando nuestra intrascendencia.

Eramos reyes con magia
siguiendo estrellas de falda corta
o patentes con capicúa,
viajando en noches sin Mesías
burlándonos de la astrología.

Nos sentíamos muy poetas
porque nadie nos escuchaba,
ni nosotros mismos,
sólo eramos otra mesa
igual de importante que la mesa de al lado
donde hablaban del gol de Ñublense
o que la mesa de la esquina donde no hablaban.

Nos reíamos del presente
y digo "reíamos",
no porque ahora no nos riamos,
sino porque nos reíamos del presente
como profetas cesantes.
Mirábamos el futuro con desprecio
un futuro que ahora ni siquiera es.

Y no hablo por nostalgia,
gil no soy,
hablo porque sigo yendo a las shoperías
a buscar canciones largas,
me gustaba esa trivia y me sigue fascinando.

Eso fuimos y eso somos.
Y esa simple frase para otros muchos no ha sido.

Eso fuimos y eso somos
con menos bulla y menos precisión,
con menos versículos, pero más pecados.

Si leo paredes es porque rayé murallas.
Si tengo suerte es porque perdí apuestas.

Y nuestros poemas tampoco eran tan malos
y las canciones tampoco eran tan largas
y los reyes tampoco eran tan magos
y los magos tampoco eran tan reyes.

Nos reíamos, llorábamos y escribíamos
porque con eso bastaba
nos reímos, lloramos y escribimos
porque con eso basta
reíamos, llorábamos y escribíamos
y con eso bastará.




Nota: el sábado acudí al lanzamiento del poemario de Marcelo Valdés, "Al revés de los cristianos" (libro que comentaré en otro post), llegaron muchos amigos a los que estimo mucho y al llegar a mi casa no pude evitar escribir este poema que me debía hace tiempo.

4 comentarios:

Mujer de la luna dijo...

me gusto!
sin ser tan gil...las personas crecemos

Yiya dijo...

Y qué te gustaría más???? te gustaría volver o seguir? retroceder a esa era o avanzar y amoldarte a lo nuevo, que por cierto aún nosé qué es mejor.

besos

Yiya dijo...

Estoy segura que ganaste la lucha Lucho! :p y eso que, estadísticamente hablando, te faltan muuuuchos años para morir, por eso lo afirmo hoy.

Shinazky dijo...

Leo Paredes una genialidad del roneo...la certeza de k la nostalgia es para los giles. Los "vivos"siguen por lo mismos derroteros de siempre rayando murallas, filmando ese diario vivir inicuo y fome para el común ojo de la tarde, pero no para profetas y mas encima cesantes.