martes, 20 de julio de 2010

3 poemas de/con lluvia


Debido a las lluvias que se acercan de manera inevitable según la definición de invierno es que comparto estos tres poemas que muestran a la lluvia en tres de sus muchas dimensiones.



CAE UNA LLUVIA TORRENCIAL


Cae una lluvia torrencial.
La lluvia hincha los torrentes.
Los torrentes causan inundaciones.
Hoy función
A beneficio de los inundados.
Las lluvias son indispensables para la agricultura.
Las lluvias fecundan la tierra.
El trigo germina por primavera.
Las espigas de trigo contienen granos.
El arado se enredó en las raíces.
Los bueyes se acoplan al arado.
El campesino picanea los bueyes.
Escasea el trigo este año.
El paso de la tropa estropeó las siembras.
Los ratones hacen estragos en los graneros.
Las malezas esquilman los campos.
Escasea el dinero.
Tengo un puñado escaso de harina.
Encarece el pan.
Vivimos con escasez.
Está escasa la comida.
El trabajo escasea.
Los cesantes abundan.
El aceite escasea.
Abunda el agua.
El aceite es más espeso que el agua.
El aceite se hiela cuando hace frío.
El aceite penetra las telas.
La espada penetra las carnes.
La espada termina en punta.




CARTA DE LLUVIA


Si atraviesas las estaciones
conservando en tus manos hechas cántaro
la lluvia de la infancia que debíamos compartir,
nos reuniremos en el lugar
en donde los sueños corren jubilosos
como ovejas liberadas del corral
y en donde brillará sobre nosotros
la estrella que nos fuera prometida.

Pero ahora te envío esta carta de lluvia
que te lleva un jinete de lluvia
por caminos acostumbrados a la lluvia.

Ruega por mí, reloj,
en estas horas monótonas como ronroneos de gato.
He vuelto a la casa que conserva las cenizas
que hacen renacer a los fantasmas que odio.
Alguna vez salí al patio a decirles a los conejos
que el amor había muerto.
Aquí no debo recordar a nadie,
aquí debo olvidar la colina de los aromos
porque la mano que cortó aromos
ahora cava una fosa.

El pasto ha crecido demasiado como para arrancarlo.
En el techo de la casa vecina
se pudre una pelota de trapo
dejada allí por un niño muerto.
Entre las tablas del cerco me miran rostros
que creía olvidados,
y mi amigo espera en vano que en el río
centellee su buena estrella.

Tú, como en mis sueños, vienes atravesando las estaciones
con la lluvia de la infancia
en tus manos hechas cántaro
En el invierno nos reunirá el fuego
que encenderemos juntos.
Nuestros cuerpos harán las noches tibias
como el aliento de los bueyes,
y al despertar veré que el pan sobre la mesa
tiene un resplandor más grande que el de los planetas enemigos
cuando lo partan tus manos de adolescente.

Pero ahora te envío una carta de lluvia
que te lleva un jinete de lluvia
por caminos acostumbrados a la lluvia.




INVIERNO


Los ángeles de lluvia hacen la lluvia.
Elevan la guitarra con sus cuerdas de lluvia,
y lanzan la tonada seminal del invierno.
Una cueca de pájaros se cierne inversamente.
Son pañuelos las nubes que cubren todo el cielo.
Allá arriba los ángeles chilenos bailan cueca,
sordamente extendidos, zarandeando los cielos.
Los árboles se embriagan, sin hojas musicales,
de un vino lleno de hojas allá en su savia adentro.
De raíz en raíz van creciendo, creciendo.
Y bailan una cueca primavera los árboles.



"Cae una lluvia torrencial" del ultrapulentísimo Gonzalo Millán que tiene puros poemas buenos de su libro "La Ciudad" (1979). Luego "Carta de lluvia" de otro maestro absoluto como es Jorge Teillier, de su libro "Poemas del país de nunca jamás" (1969). Y finalmente "Invierno" de Alberto Rubio, de un clásico de la poesía chilena "La greda vasija" (1952).

Curiosamente ninguno de ellos obtuvo el Premio Nacional de Literatura, tampoco lo obtuvieron Vicente Huidobro, Rodrigo Lira, Enrique Lihn, Roberto Bolaño, Violeta Parra, Juan Emar ni María Luisa Bombal, por lo que no le busquen prestigio a un galardón que ya ha dejado a tantos grandes fuera del reconocimiento oficial.

1 comentario:

Yiya dijo...

Hola, maravillosos... el segundo de Jorge Teillier me dejó pensando en una canción :)

Gracias Lucho!