viernes, 8 de julio de 2016

Nestum Cerelac

Cuando era chico mis papás nos compraban Cerelac pa' echarle a la leche al desayuno, pero con mi hermano sacábamos a escondidas una cucharada en polvo porque era super rico así solo, lo hacíamos de manera programada, reiterada, pero nunca más de una al día, para que no nos pillaran, entenderán que comprar ese tarro era casi un lujo. De niño uno de mis deseos futuros era tener mi plata para comer mucho cerelac. 
Bueno, el otro día en el supermercado encontré sin querer, porque lo había olvidado y porque soy super gil pa' comprar mercadería, un tarro de Nestum Cerelac, lo compré al toque.
En la casa comprobé, luego de una cucharada, que era el mismo sabor de mi niñez, tuve un Ratatouille con esos gramos de cereal procesado que con la saliva se pega a los dientes por un rato.
Ahora, cada día me escondo de mí mismo y saco una cucharada, sólo una, para recordar no sólo el sabor, sino el rito del goce. Cumplí de alguna forma uno de mis sueños de niñez. Me siento más que realizado