jueves, 4 de agosto de 2016

Rondón

Todos los días en la tarde se aparece por la ventana de la oficina donde trabajo un pajarillo que con mi compañero de escritorio bautizamos Rondón. Resulta que nosotros vemos a Rondón, pero él no nos ve, lo que él ve es su reflejo y se tira contra la ventana a veces violentamente tratando de ahuyentar su imagen de pájaro. También creemos que no es 1 pájaro, sino que varios sujetos de la misma especie, especie que como buenos citadinos desconocemos, y que se turnan para ir a amedrentar a aquel pájaro terco que nunca se va y que es finalmente ellos mismos en cada ocasión, y a la vez el mismo enemigo en cada caso.
De todas formas con sus golpes contra el vidrio nos distrae y nos da unos minutos para hablar de él y mirar hacia el horizonte nuboso y preguntarnos si valdrá la pena ser un pájaro libre en el cielo, pero preso de sí mismo.
Nos ha costado un mundo sacarle una foto porque pareciera que supiera que al otro lado del vidrio hay observadores curiosos de su cometido y se escapa antes del click de la cámara, pero logramos capturar su imagen frente a un atardecer, no es muy nítido, pero basta para hacerse la idea de su aparente estoicismo.
Les presento a Rondón.