jueves, 15 de septiembre de 2016

El tercer caset

Cuando era chico recuerdo que mi papá tenía sólo 3 casets originales. Tenía hartos grabados eso si, entre ellos uno muy querido era un compilado de Víctor Jara más otras canciones de Quilapayún y Piero que deben ser la herencia ideológica ligada a la izquierda que nos compartía, ya que como era común no se hablaba de política de manera explícita. Los tres casets que mi papá tenía y cuidaba, en la medida de lo posible, era uno de Los Chalchaleros que se lo prestó a un tío y nunca volvió, el otro era de Tito Fernández, creo que era Me gusta el vino, que se lo prestó a otro tío y tampoco volvió. Y el tercero se salía de la tendencia. Recuerdo siempre la noche en que estaba haciendo tareas y llegó mi papá, después de saludar me dice, "mira lo que compré, pero no le digai a tu mamá, lo voy a tener guardado en el cajón del velador" ese cassette era el "Pateando Piedras" de Los Prisioneros, en ese tiempo no pescaba mucho la música, pero que mi papá comprara un caset original, un verdadero lujo dada nuestra condición económica, me parecía intrigante, además me enorgullecía que tuviera esa complicidad conmigo de esconderle aquella compra a mi mamá, quien de seguro lo encontraría un gasto innecesario. Pero mi papá sabía que era un gasto necesario, aunque de seguro no sospecha lo que ese acto provocó en mí, ya entrando en la adolescencia fue el primer disco al que le puse atención a las letras, entendí así la rabia solapada de mi padre actualizada a los '80s, entendí también su amor honesto hacia la cultura popular, a la gente de a pie, la misma a la cual le cantaban Los Prisioneros.
Pueden decir lo que quieran de la calidad musical de Los Prisioneros y Jorge González, pero la música popular, los compositores populares, se evalúan finalmente por este tipo de recuerdos multiplicados, debido a la verdad que reflejan, una verdad que con el tiempo va perteneciendo más a quienes la escuchan y se conmueven.
El "Pateando piedras" es de mis discos favoritos, sin duda hay algo personal, pero también me gusta que mucha gente tenga una historia personal con este tipo de discos. Cuando me fui de la casa de mis padres le pedí ese caset a mi papá, todavía no se lo devuelvo y no creo que lo haga. Mi papá ahora escucha mp3s que sus tres hijos le compartimos, es la justa recompensa.
A 30 años de la aparición del "Pateando piedras".

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