martes, 27 de septiembre de 2016

Fonda 1313


Sorry, quiero hacer las disculpas públicas por un hecho que recordé recién. 
A pesar de que estaba agripado y pasé un día y medio en cama, me levanté para asistir a la fonda y para no desfallecer antes de la inauguración me tomé unas pastillas y luego ya con el andar de la fiesta tomé mucho vino, entré entonces en un estado de euforia que sumado a lo frenético de la música reinante, en un momento se apoderó de mí el descontrol. 

Lo que acabo de recordar, y me avergüenza un tanto, es que mientras todos bailábamos y saltábamos lancé al aire el vino que colmaba mi vaso rociando a toda la hiperquinética multitud , tal vez nadie se dio cuenta porque era mucho el escándalo, tampoco deben haber notado cuando tiré el vaso que vi vacío ya en mi mano. Pero antes que terminara aquella canción -que pudo ser Gas Gas o La guitarra o Fiesta de locos, quien sabe- noté lo irresponsable de mi acto, imaginé al día siguiente las vestimentas rociadas por el vino tinto y delatando un vergonzoso y reciente pasado fondero. Así que lo traté de remediar y fui a buscar la sal, la que lancé de la misma forma y desde el mismo lugar confiando en que caería sobre las mismas manchas que provoqué, díganme iluso, pero en nuestras fondas todo es posible. El problema es que la sal que tomé era un salero de mesa que encontré y no lo pude abrir así que lo tiré entero y vi cuando le cayó a una chiquilla en la cabeza mientras saltaba y gritaba, espero que fuera de alegría y no de dolor, aunque me acerqué saltando al ritmo de la canción y caché que le estaba saliendo sangre, supuse entonces que el alcohol podría ayudarla a desinfectar la pequeña herida, nada peligrosa por cierto, pero de niños nos han dicho que las heridas se infectan y entre el vino, las pastillas y la música que iba in crescendo no lo pensé mucho y fui a buscar una botella de pisco, lanzando ahora el líquido por los aires haciéndome el weón, porque nadie se dio cuenta de todas las cosas que ya había lanzado al aire.

Así que si su ropa tiene manchas de sal, vino y pisco, fui yo. Perdón (sabemos además que fermentado y destilado no se deben mezclar). Si además su cabeza tiene sangre, fui yo también, perdón nuevamente. Y sobretodo si se acabó el vino y el pisco cinco minutos antes de lo debido, también fue mi culpa. Lo reconozco.

Gracias por la atención dispensada.

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