viernes, 20 de enero de 2017

Cenicero

Luego de llevar 2 años estudiando en Beauchef, me aburrí de las mismas caras y comencé a carretear en otras partes después de clases, las más comunes fueron la USACH y el Campus Juan Gómez Millas. 
Con esta foto recordé una vez que fuimos con mi amigo Daniel a ver una tocata donde estaría Redolés en el Cenicero, al parecer era también un evento literario, pero sólo recuerdo lo musical.
No sé si antes o después de Redolés, o quizás estoy confundiendo eventos, tocó una banda de aquella facultad, su nombre era "Los animales del bosque" y era prácticamente rock (3 o 4 integrantes) y el vocalista entre que cantaba y recitaba unos textos poéticos que tampoco recuerdo, sólo recuerdo la performance. 
Pero mi recuerdo más nítido es que al guitarrista se le desafino la guitarra luego de un par de temas, el público estaba piola tomando y escuchando, con Daniel nos habíamos comprado una caja de vino. El tipo comenzó a afinarla, pero se le empezó a ir en collera y el público entre webeo y aburrido comenzó a pifiar y el compadre se puso más nervioso. Un chascón, al parecer amigo de la banda, gritó "afina la weá po" y el guitarrista medio enojado contestó "ven a afinarla vos po" y el chascón bajó sacando uno que otro aplauso y risas. Agarró la guitarra y en 30 segundos la afinó. Y empezó a probarla con un riff rápido que sacó aplausos, sobretodo cuando el batero le siguió el juego y en 10 segundos nos pusimos todos a gritar y cabecear, era "Angel of death" de Slayer, quedó la cagá, entre guitarra y batero tocando rajao el tema. Tocaron como 1 minuto y ahí pararon, nos pusimos a pifiar y el chascón le devolvió la guitarra al original. Cuando dijo "ya, vamos a continuar", todos pifiamos, buuuuuuuuuuu, y después todos cagaos de la risa. Hasta ahí me acuerdo. Bueno, después tocó una banda como post punk o noise, no recuerdo, con locos vestidos de mimos. Y después no sé porqué, supongo que porque se acabó empezaron todos a tirar botellas al centro del Cenicero, pero brígido y un loco se metió adentro con las manos arribas para que pararan y le llegó un par de botellazos así que se salió. Yo tiré la caja de vino, supongo que ya andaba curao. Y parece que Redolés fue en otra ocasión. A esta altura se me cruzan los cables.
Cuando pienso en el Cenicero de Gómez Millas pienso en Slayer.
De los lugares a veces sólo quedan los recuerdos.