martes, 17 de enero de 2017

Cumpleaños

He estado tratando de recordar mis cumpleaños, pues cada vez se me empiezan a confundir más. 
Mis padres me celebraron el cumpleaños hasta los 10 años, hasta ahí hay fotos, como era en enero casi todos estaban de vacaciones, así que nunca fue un evento muy concurrido. Típico cumpleaños, nada en especial. Quizás el que más recuerdo es cuando tenía 9 o 10 años, en que a mi mamá se le ocurrió que hiciéramos una representación de "El chavo del 8". No sé porque prendimos tanto, mi papá grabó en una cassetera un capítulo al azar de la tele, el audio era charcha, pero en ese tiempo funcionaba. Por suerte fue un capítulo de la escuela, entonces habían hartos personajes. Le informamos de la idea a todos los amigos vecinos y todos tenían un personaje, yo, por supuesto, era el Chavo. Ensayamos hartos días y la representación fue como con playback, porque hacíamos la mímica mientras se escuchaba la grabación y los papás vecinos miraban el show en el patio de mi casa. Mi mejor amigo de ese tiempo iba a ser Quico, pero no alcanzó a llegar de su viaje a la playa, la mamá hasta le había hecho un traje de marinero, así que se movieron todos los papeles, mis papás terminaron siendo Doña Florinda y el Profesor Jirafales. No sé como salió, supongo que chistoso. Igual bacán que mis papás hayan generado esa motivación en los vecinos, juntarse a ensayar y hacer los trajes. Hasta el día de hoy me acuerdo de algunos diálogos.

Luego dejé de celebrarlo, y en realidad nunca me importó mucho, nunca fui de salir de vacaciones y siempre la pasé en la casa, a lo más una once piola con mi familia, yo era además más pesao que ahora (es discutible en verdad). Pero el 2006 y 2007, estaba trabajando en Video Manquehue y en el Ekono respectivamente, cuando vivía en la Villa olímpica, y ambas veces llegué a la casa y habían amigos esperándome pa' tomar algo, yo andaba cansado, pero agradecido me quedaba compartiendo, así que vislumbré que peligrosamente eso se podía seguir repitiendo año a año e iba a perder el control del asunto, un asunto que además poco o nada me importaba. Fue así que el 2008, cuando había vuelto a ser un estudiante, decidí celebrar mi cumple en algún local, mi idea era principalmente no lavar la loza y poder irme a acostar cuando quisiera; el lugar elegido fue La Unión Chica y llegué como a las 17, avisé en esa época por mail. Y llegaron hartos amigos, tomé mucha borgoña, mas el lugar se hizo chico, no me acuerdo si fuimos pa' otro lado después, es lo más probable. No sé desde cuando me puse tan sociable y empecé a conocer cada vez a más personas que admiro mucho, así fue que al año siguiente redescubrí el Juan Ramsay, amplio, bonito, barato y he optado cada año por celebrar ahí, el asunto se transformó en un evento ineludible, donde van mis amigos, y amigos de mis amigos y aunque no sé bien que chucha se está celebrando me comenzó a parecer una linda instancia para compartir, porque quizás el mejor regalo para mi vida año a año es darme cuenta de toda la gente pulenta que he ido conociendo, me siento orgulloso de ser capaz de haber hallado a cada uno de los amigos que tengo, de mantener la comunicación de una u otra manera, de quererlos, de admirarlos. Así que de los 8 cumpleaños en el Ramsay se me confunden todos, no sé cual es cual, son todos parecidos, aunque los comensales, y últimamente la concesionaria, van cambiando.
Quizás estoy narrando esto para el Lucho del futuro y así contar bien los años, antes que lo olvide. Noveno año en el Ramsay entonces, que era lo que quería saber. Caleta. Me siento menos joven además, estoy más carreteado, no puedo negarlo, aunque más encachao, eso tampoco pueden negarlo.
Nos vemos, sino es para este cumpleaños, espero que durante la vida que nos queda. :)