miércoles, 25 de enero de 2017

Nunca vas a estar solo

Vi "Nunca vas a estar solo" (2016) de Alex Anwandter. El compositor realiza este trabajo basado en el famoso caso de Zamudio, aunque no es lo mismo, es la idea no más, o sea un joven gay que le sacan la chucha.

No esperaba mucho, a lo mejor porque no me gusta su música (la respeto eso si, pero me cuesta entrar al mundo del pop). Pero me pareció muy interesante el tratamiento. Primero que nada las actuaciones son muy buenas, tanto de los cabros como de su padre (Sergio Hernández) quien toma protagonismo a la mitad de la peli. Esto ocurre además en Recoleta, por lo que vemos las casas y calles de la "clase media" chilena. Esto le da mucho realismo a la historia, aunque siempre con una fotografía de penumbra. Supongo eso si, por eso lo cuento, que a algunos les puede incomodar ver a dos hombres culiando en un par de escenas explícitas. Escenas que no me parecen gratuitas porque para quienes no lo sepan los maricones también tienen sexo (en todo caso tampoco es más que lo que se ve en el trailer).

La música (compuesta y elegida obviamente por el director) también funciona super bien, incluso mejora el montaje. Que bacán funcionan las canciones de Lucho Gatica. 
Si existen peros es principalmente en el guión, parte muy bien, pero la película toma un giro de protagonismo un tanto arriesgado y uno queda un tanto descolocado y se difumina un tanto el objetivo de la película, aunque no alcanza a desarmarse, pero da la sensación que podría haberse acabado mejor todo lo construido. De todas formas me parece una película más que digna, interesante, una de las mejores actuaciones de Hernández (en "Gloria"(2013) también encuentro que está seco). 
Y la sacá de chucha al cabro genera bastante impotencia, es super ruda y duele, hasta cerré los ojos en un momento. Y ahí quizás está lo mejor de la peli, pues la historia no es sobre un cabro fleto, sino sobre la indiferencia del ciudadano común frente a hechos injustos y repudiables, el hacerse el weón hasta que la tragedia golpea tu puerta y darte cuenta que el país funciona patas pa'rriba. 
De verdad alguien puede disfrutar como le sacan la chucha a alguien? ver sangre en la cuneta? y todo por no ser un macho? Una buena pregunta que cada uno debiera hacerse es: ¿Cuando cerrar los ojos? Con un beso homosexual? Con un botellazo en la cabeza? Con abogados e isapres que te chupan la sangre? Quizás nunca hay que cerrar los ojos. Para eso está también el cine. Había mucha gente en la función que vi en el cine, mucha juventud además, y acabó con aplausos.
Bien por Anwandter.



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