jueves, 19 de enero de 2017

The birth of a nation

"Las películas mudas nunca fueron mudas porque siempre había un piano que acompañaba la acción. La compañía Edison empezó a distribuir sugerencias sobre el acompañamiento para esas películas a comienzos del siglo XX, cuando pasaron de exhibirse en el frontal de las tiendas a teatros especialmente diseñados para ello. Los distribuidores enseguida comprendieron la importancia de la música para crear la atmósfera adecuada y la continuidad narrativa en las películas. En aquellos días,e sta importancia se vio subrayada por el hecho de que gran parte del público inmigrante no pudiera leer los intertítulos, pero incluso hoy, en el cine sonoro, es inpensable una película sin banda sonora. Para la épica "El nacimiento de una nación" (Birth of a Nation, 1915) de D.W. Griffith, se escribió una partitura especial que se coordinó cuidadosamente con la acción de la pantalla y que prescindía del simple pianista o de los pequeños grupos habituales en los grandes teatros en favor de la orquesta sinfónica. Gran parte de la música se tomó de los clásicos, aunque Griffith utilizó también canciones folclóricas y populares para crear en el público asociaciones con la música.

La música para El nacimiento de una nación transformó el cine en un espectáculo realista que emocionó a los espectadores como nunca antes. Las películas debían ser el último grito, pero la realización pronto se llevaría a cabo de modo que la buena música antigua no resultara redundante."


- Del texto de Andre Millard del libro "Momentos clave. 100 años de música" -

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