lunes, 20 de marzo de 2017

The revenant

Vi "The revenant" (2015) de Alejandro González Iñarritu. El director mexicano ya metido en Hollywood con cuática, realiza su sexta película con la expectación y publicidad al tuti luego de ganar 4 importantes Oscar con "Birdman". Además de incluir a Di Caprio como protagonista, rol que iba derecho a ejecutar su desquite con la Academia, de hecho con este papel ganó la estatuilla a mejor actor. 
Para quienes no la han visto, trata de Hugh Glass, un explorador (que existió en la vida real) y que guía a unos cazadores que comercializan pieles, al inicio del film son atacados por indios sioux, logran escapar algunos, Glass viaja además con su hijo, un niño indígena. Luego Glass es atacado por un oso (escena de la cual todos hablan porque de verdad es bastante cruda y difícil de olvidar) y queda pa' la corneta, moribundo, pero lo cuidan porque es el único que cacha como volver. Finalmente lo abandonan, y en resumen pa' no spoilear, se transforma después en un camino de venganza.
Ahora, la verdad es que la trama no es tan importante, porque pareciera ser la excusa para filmar la imponente naturaleza, en una lucha de fuerzas con la civilización que se avecina. Estamos hablando de 1820.
La película es poderosa en su forma, de hecho los paisajes y los movimientos de cámara (difícil de no pensar en ella) se comen la trama con cualquier filosofía o incluso trascendentalismo que se quisiera buscar en la mera contemplación. El director, junto a Lubezki (director de foto) son hábiles, sin duda, pero a la vez cuesta encontrar hacia donde va dirigida toda la belleza y este renacimiento que augura el título.
Es pretenciosa, tb lo son las películas de Malick por ejemplo, pero se dan el lujo de que los nominen a los Oscar, esta es una película extraña para ser un taquillazo, pero a la vez no es un ladrillo.
Existe un error eso si al creer lo que dice la publicidad cortoplacista, que esto es un cine nuevo y blablabla, se habla mucho también de su copia/homenaje a Tarkovski, pero esto es sólo en la forma; en profundidad queda corta, se diluye creo yo, en vez de viajes interiores, es la carne y la sangre la que imperan en esta sobrevivencia. No digo en todo caso que sea fallida, a mí me gustó, la disfruté, le compré todo a Di Caprio y a Tom Hardy, pero no le compré todo el artificio a González Iñarritu donde busca más el lucimiento que el rumbo de la emoción a través de la crudeza.
Me alegro sin embargo que esta película exista, e insisto que más allá de la evidente historia de venganza, esta no trata de la redención ni del destino ni del amor paterno ni de una mirada pro indígena, creo que trata finalmente de un retrato inhóspito de la naturaleza disfrazada de un paisaje sublime. Visto así, cumple con el espectáculo y con la pausa necesaria para lustrar el ojo.