sábado, 6 de mayo de 2017

El gran creador es el gran destructor

"Un aterrador cortometraje titulado "Due dollari al chilo" (2000) muestra cómo se destruyen las copias de las películas después de su distribución comercial. El material del que están hechos los sueños se convierte en combustible barato para fábricas y materia prima para hacer bancos, peines, monturas de gafas y ropa. No es nada nuevo: el cine murió ya desde su nacimiento, cuando los exhibidores pudieron comprar las películas y después deshacerse de ellas; con la llegada del sonido, cuando los productores tiraron a la basura las películas mudas; con la introducción de las películas seguras, cuando el nitrato se convirtió en un obstáculo innecesario. Y este fenómeno continúa hoy en día, ya que en los países en vías de desarrollo las películas se funden con las altas temperaturas y los elevados niveles de humedad. Pero el cine no es la única víctima: más del 95% de las imágenes en movimiento que se producen cada año, sean del medio que sean, perecerán antes de doce meses. Cómo no, el porcentaje es más bajo en Europa y en Estados Unidos, lo que confirma la máxima de que la historia la escriben los vencedores. Al igual que ocurre con el cambio climático y el fundamentalismo religioso, el ser humano no reacciona ante los procesos: para despertar, necesitamos una catástrofe. "El gran creador es el gran destructor", escribió Stewart Brand: la deliberada destrucción de lo que vemos demuestra su teoría. ¿Estamos preparados para enfrentarnos a la desaparición del medio digital? En estos momentos no, porque dicha tecnología está aún en alza, pero una sociedad sana debería prepararse para ello. No me da miedo la muerte del cine, lo que me aterra es la indiferencia que mostramos hacia su vida".

- Extraído del texto de Paolo Cherchi que aparece en el libro "Momentos clave. 100 años de cine" -



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