domingo, 16 de julio de 2017

Mack the knife

"A pesar de la conocida maldad de Mack the knife, el antihéroe de "The Threepenny opera", no hace nada durante la obra sino perseguir a la fácilmente corruptible Polly Peachum y mostrarse orgulloso de sus crímenes pasados una vez borrados sus antecedentes penales. A duras penas se postula como heroico símbolo proletario.

¿Por qué entonces sigue fascinando esta obra estrenada en Berlín el 31 de agosto de 1928, y se sigue representando con frecuencia? Primero, el libreto de Bertolt Brecht, lleno de personajes mordaces y pintorescos, es una crítica coherente y pertinente del mundo capitalista y rompe la "cuarta pared" para encararse directamente a la ética de su público, una muestar de su técnica del "efecto de alienación" que es la fascinante piedra angular de su imprimátur. Segundo, la partitura es la más memorable de Kurt Weill, y asimismo define la insistencia rítmica y el estilo angular con el que se le asocia, su fuerte influencia del jazz estadounidense pasada a través de un filtro germánico distintivo de ultraje que casi determina la actitud del vivaz protagonista.
Finalmente, uno no puede desestimar el pdoer de una melodía idiosincrásica del éxito. De toda la obra, "The ballad of Mack the knife" (letra del éxito de Broadway de 1954 traducido por Marc Blitzstein, hasta la fecha la única producción de éxito de la obra de Nueva York), que presenta a nuestro desvergonzado héroe como una presencia sombría y un duro asesino, fue transformada por el cantante estadounidense Bobby Darin en un clásico del swing"


- Extraído del texto de David Spencer que aparece en el libro "Momentos clave. 100 años de música" -

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