viernes, 8 de julio de 2016

Unicum

"En la jerga de libreros, chamarileros y vendedores de curiosidades se llama unicum, como el nombre da a entender, todo objeto del que no existe más que un ejemplar. Esta definición un tanto vaga abarca varios tipos de objetos; se puede tratar de objetos de los que sólo se ha fabricado un ejemplar, como el octobajo, aquel monstruoso contrabajo que requería dos instrumentistas, uno encaramado en una escalera ocupándose de las cuerdas, y el otro en un simple taburete moviendo el arco, o como la Legouix–Vavassor Alsatia, queganó el Gran Premio de Ámsterdam en 1913 y cuya comercialización quedó definitivamente comprometida con la guerra; se puede tratar también de especies animales de las que se conoce únicamente un individuo, como el tanrec Dasogale fontoynanti, cuyo único ejemplar, capturado en Madagascar, se encuentra en el Museo de Historia Natural de París, como la mariposa Troides allottei, que un coleccionista compró por 1.500.000 francos, en 1966, o como el Monachus tropicalis, la foca de lomo blanco cuya existencia se conoce tan sólo por una fotografía tomada en Yucatán en 1962; se puede tratar asimismo de objetos de los que ya sólo queda un ejemplar, como ocurre con varios sellos, libros, grabados y grabaciones fonográficas; por último, se puede tratar de objetos convertidos en únicos por alguna particularidad de su historia: la estilográfica con que se firmó y rubricó el Tratado de Versalles, la cesta de salvado a la que rodaron la cabeza de Luis XVI o la de Dantón, el trozo que queda de la tiza usada por Einstein en su memorable conferencia de 1905; el primer miligramo de radio puro aislado por los Curie en 1898, el telegrama de Ems, los
guantes con los que Dempsey derrotó a Carpentier el 21 de julio de 1921, el primer taparrabos de Tarzán, los guantes de Rita Hayworth en Gilda son ejemplos clásicos de esta última categoría, la más difundida, pero también la más ambigua, habida cuenta de que cualquier objeto se puede definir siempre de una manera única y de que existe en Japón una manufactura dedicada a fabricar sombreros de Napoleón en serie.
Las dos características de los aficionados a los unica son el recelo y la pasión. El recelo los llevará a acumular hasta el exceso las pruebas de la autenticidad y —sobre todo— de la unicidad del objeto que buscan; la pasión los arrastrará a una credulidad a veces ilimitada."
- De "La vida instrucciones de uso" de George Perec -