miércoles, 15 de agosto de 2018

La muerte de Robert Johnson

Un día, en agosto de 1938, Robert Johnson tocaba en un local de Three Forks, Misisipi; era un sábado por la noche ajetreado, en el transcurso del cual se le dio un jarra con alguna bebida alcohólica ilegal. Sin que lo supiera el mujeriego músico, a la bebida le habían echado veneno -posiblemente lejía- con seguridad algún marido celoso. Se sintió indispuesto y lo llevaron a una pensión donde permaneció enfermo varios días. Pudo vencer al veneno, pero desarrolló una neumonía y murió el 16 de agosto de 1938.
Johnson fue enterrado en una tumba sin nombre, un final típico para un bluesman vagabundo, aunque ésta fue la única cosa "típica" en la vida de este personaje. Duramte los ocho años anteriores a su muerte, el mundo rural del blues había quedado deslumbrado por la dulzura con que tocaba Johnson, por su apasionada manera de cantar y por sus letras atormentadas (de las que un número desproporcionado parecen inspiradas por los demonios). Ya en su época corría un mito sobre él que decía que su rápida progresión con la guitarra se debía a que había vendido su alma al diablo, pero ahora el nombre de Johnson se asocia inmediatamente al mito aún mayor que generó su muerte temprana (27 años).
Su pequeño e insignificante catálogo y sus paupérrimas ventas aparecen irrelevantes frente a la legión de discípulos atraídos por su aura legendaria, entre ellos muchos artistas de rock de más de una generación que llegaron a ser superestrellas, The Rolling Stones y Eric Clapton entrre ellos.

- Texto de Bruce Eder que aparece en el libro "Momentos clave. 100 años de música" -


Besos robados

"Baisers volés" (1968, Francois Truffaut)

Luego de 9 años Truffaut continúa mostrando la historia de Antoine Doinel, el protagonista de "Los 400 golpes" una de las películas que diera inicio a la nouvelle vague en Francia.

El joven Antoine (Jean-Pierre Léaud) pareciera no encajar en ningún trabajo a pesar de su motivación, a veces iluso, a veces torpe pasa por diversos oficios, así como ocurría con el vagabundo de Chaplin, Antoine es militar, conserje, detective, vendedor de zapatos, técnico eléctrico. Le gusta leer y además su constante enamoramiento ante las mujeres lo ahcen estar siempre en un estado volátil y vulnerable.
Ligada a la comedia, el film es un conjunto de situaciones que no tiene mayor necesidad de una trama mayor, Truffaut trabaja con soltura las diversas situaciones que más que nada nos hacen acercarnos y empatizar con las ocurrencias del protagonista.
Jean-Pierre Léaud está increíble, relajado, querible, es el símbolo de la juventud. Hay escenas que valen por sí solas la ida al cine, como Antoine frente a un espejo durante minuto y medio nombrándose sin parar, la huída de vergúenza ante su musa aparición y sus burdos intentos de detective privado.
Simple y certera en transmitir esta visión simpática de la vida.
Truffaut sentenciaba que el cine era mejor que la vida, discutible, pero en esta película algo de eso hay.


martes, 14 de agosto de 2018

El Patio

"El Patio" (2016, Elvira Díaz)
Documental chileno que nos entrega los relatos de algunos sepultureros del Cementerio General, deteniéndose principalmente en lo ocurrido en el Patio 29, lugar donde fueron sepultados de manera clandestina ejecutados políticos los días posteriores al Golpe de Estado.
Los sepultureros van mostrando como funciona su trabajo, remueven los huesos de la tierra antes de algún entierro, luego los mayores recuerdan cómo fueron los primeros meses de la dictadura militar cuando tenían que meter a 2, o incluso 3, muertos por cajón, evocan el trato de los milicos y el silencio que provoca el miedo.
La película no usa artificios dramáticos, todo es sobrio, seco, lo terrible no necesita adorno. Da el tiempo para la reflexión que va cargando al espectador de ideas hasta decantar en emoción: rabia, pena, impotencia, empatía.
Las escenas finales donde muestran como se entrega una osamenta completa, ya reconocida y armada, a su familia es impactante en su simpleza y recuerda a otro gran documental: "Fernando ha vuelto" (1998, Silvio Caiozzi).
No falta quienes alegarán que otra vez se hizo una película sobre la Dictadura; pues lo que a mí me impresiona es que a pesar de los muchos que hay, nunca es suficiente, personalmente cada vez que veo uno nuevo me vuelve a doler y creo que mientras ese dolor no se deje de sentir vale la pena hacer y ver todos los que sean necesarios. "El patio" desentiera nuevas historias que ayudan a reconfigurar la Historia y que además nos pone al frente uno de nuestros mayores miedos, la muerte de un ser querido, pues sumémosle ahora a eso, el no saber por qué murió, cómo murió, dónde está su cadáver, dónde está la justicia.
Totalmente recomendado. Duele, pero tiene que doler.