Por qué nadie nunca sabe lo que sucede

El sufrimiento humano (no el dolor animal, provocado por estímulos materiales) es producto de una ilusión: la percepción del tiempo. No es posible que alguien sufra "por lo que le sucedió ayer" o "por lo que no le sucedió ayer", ni tampoco es posible que se preocupe "por lo que va a sucederle mañana" o "por lo que no va a sucederle", ya que ayer y mañana no tienen ninguna existencia real. El transcurrir del tiempo y la duración de los he chos son sólo abstracciones enunciativas que tratan de dar movimiento a algo que no se sabe siquiera si se mueve. La especie humana sufre la más insólita de las ignorancias: no sabe dónde está (aunque se estructure la ilusión denominada mundo, universo, galaxia, etcétera). Y si esto fuera poco, la especie tampoco sabe lo que está haciendo. En su ciego y brutal esfuerzo por hacr existir aquello que designan, las palabras cavan en sí misma, creando alucinaciones tales como el alma, psiquismo, inconsciente,...