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Mostrando las entradas etiquetadas como literatura

Amé esto

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¿Por qué, a ciertas horas, es tan necesario decir: "Amé esto?" Amé unos blues, una imagen en la calle, un pobre río seco del norte. Dar testimonio, luchar contra la nada que nos barrerá. Así quedan todavía en el aire del alma esas pequeñas cosas, un gorrioncito que fue de Lesbia, unos blues que ocupan en el recuerdo el sitio menudo de los perfumes, las estampas y los pisapapeles. - extracto del Capítulo 87 de "Rayuela" (1963) de Julio Cortázar -

Dónde

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 ¿Dónde está la sombra de un objeto apoyado contra la pared? ¿Dónde está la imagen de un espejo apoyado contra la noche? ¿Dónde está la vida de una criatura apoyada contra sí misma? ¿Dónde está el imperio de un hombre apoyado contra la muerte? ¿Dónde está la luz de un dios apoyado contra la nada? Tal vez en esos espacios sin espacio esté lo que buscamos. - poema del libro Octava Poesía Vertical (1984) de Roberto Juarroz -

El Pogo

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Me gustaría que este pogo fuese agujereando el suelo de este viernes. Los machos cuando se dan golpecitos se están dando cariños inmensos, repito: esta pequeña violencia es su gran amor. - del libro "El final de la fiesta" (2005) de Pablo Paredes -

Chile bajo mis alas

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Me saqué a este país del ala cuando salí del gallinero Lo maldije Nacer de podredumbre en podredumbre con el hocico reventado a patadas Ven mi sangre correr por el pan de cada día Fenómeno televisivo Distractor de su propia miseria Sirve más mirar pal lao que ver la mierda subiendo bajo sus pies Ellos, los libres son más prisioneros y no lo ven Basta verlos hablar Las palabras no comunican Los ojos, sí Me saqué a este país del ala hediondo a cebolla a su cultura siglo XV su esclavitud silenciosa Me saqué su clase obrera domesticada la ignorancia de una dictadura que igualmente viví con mi propia carcelera porque aquí no se salva nadie Venimos de la misma costilla deshilachada huacha / burlona / violenta Al servicio de un dios sirviente Humanidad doméstica de cristianos y cruces No me dejes en sus garras en sus culpas y castigos Mi pecado es la negación de este cuerpo errado de esta humanidad que no me pertenece y rechazo esta violencia me desborda y paraliza No seré yo / la única galli...

Turas

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Nuestra verdad posible tiene que ser invención, es decir escritura, literatura, pintura, escultura, agricultura, piscicultura, todas las turas de este mundo. Los valores, turas, la santidad, una tura, la sociedad, una tura, el amor, pura tura, la belleza, tura de turas. - extracto del Capítulo 73 de "Rayuela" (1963) de Julio Cortázar -

Villanas

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Pude ser la chica de los calendarios de Capel que mi tío regalaba a mi papá en los ochenta. La misma del taller de bicicleta del abuelo la novia imaginaria de mi hermano esa que mi prima dibujaba. El vecino de la casa #640 me lo dijo él me vio crecer desde la edad que tienen sus dos hijas ahora (de vez en cuando juego con ellas). En la villa nos encuentran ricas a todas. ¿Será por el uso de material ligero formando pliegues en casas y faldas? ¿Será que su metáfora no es el caviar sino la Fanta con tacos de mortadela? Qué calendario ni qué vecino. Con mis hermanas a esas desnutridas les declaramos lenta guerra. Borrando sus dientes con lápiz pasta poniendo bigotes y juntando cejas porque mi madre rellenita cocinaba frente a ese muro. A fines de diciembre el calendario daba risa y pena. Sin embargo cada enero, con enemigo renovado cargaríamos nuestros lápices para la próxima contienda. - del libro "Ambulancia" (2010) de Marcela Parra -

En el sur del mundo

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No se aman paisajes mares hombres plazas determinadas. Sobre todo se ama lo que el paisaje mares hombres plazas determinadas guardan de nosotros. Por eso envejecemos. - del libro "Género femenino" (1989) de Teresa Calderón -

Raya

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Borra, tacha el mal verso hasta que desaparezca Que nadie lo vuelva a leer, menos tú Pero no arranques la hoja Déjala Que se quede ahí como animita en la carretera En memoria de quien tuvo la culpa del accidente - del libro "Caldo de Cardán" (2013) de Carlos Cardani Parra - Ilustración de Denisse Valdenegro Durán

Horror

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Horror de pensar, horror de vivir, horror de crear, horror de morir, horror de engendrar, horror de amar y de todas las cosas, horror de escribir y no escribir, horror de la naturaleza, horror del ser humano, horror como individuo, horror como sociedad, horror como universo, horror de la verdad, la bondad y la belleza, horror de horrores todo, porque todo pasa y nada subsiste, sino el horror del horror y la nada vacía, horror de la felicidad, horror de la inmortalidad, horror de la celebridad, horror de la tristeza y horror de la grandeza y la miseria social y la miseria psicológica y la miseria moral, horror del pasado, horror del futuro, y horror de todos los pobres del mundo, horror de LOS EXPLOTADOS y horror de LOS HUMILLADOS de la tierra, horror de los que no nacieron y murieron, horror de los muertos y los hijos de los muertos, y los hijos de los hijos de los muertos, y los hijos de los hijos de los hijos de los muertos, horror de los niños, horror de las mujeres, horror de los v...

Más feliz que la chucha

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Si hasta me imaginé que en algún momento, onda así por casualidad, iba a poder verte el tatuaje completo. A lo mejor no te lo vi completo-completo pero pasaron hueás muy bacanes. Por ejemplo el día, que no me acuerdo cuál fue, en que vine temprano y estaba lloviendo, y te llamé al celu pa' pedirte que me tuvierai la reja abierta. Y llegué estilando, ¿te acordai? Ni siquiera ese día tomé la micro po. Y me acuerdo de que saliste con una parka que era del Christopher y como que me retaste, pero en buena. Y yo lo único que te dije fue que los cañitos no se me habían mojao y nos reímos. Y de ahí yo prendí uno mientras tú prendiai la estufa. Estuvimos quemando un ratito, y me dijiste que se te llovía el segundo piso y a mí como que me dio rabia no saber cómo chucha arreglar esas hueás. Pero te dije que igual me podía subir a ver qué se podía hacer, y te reíste, y te fuiste. Pero de ahí volviste y yo estaba entero pegao y me tiraste una toalla gritándome "¡Reacciona!", y te  cag...

Cuidado con el perro quiltro

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Me gustaba que se llamase Yasna, me gustan los nombres que avisan la pobreza, esos nombres como Jhonatan y Jenifer, esos nombres que dicen cuidado con el perro quiltro, que marcan terreno, que avisan la selva. La Clase Media hace chiste con esos nombres, les parecen ridículos y graciosos sobre todo cuando son deformaciones anglo que se mezclan con un pobre Pérez o un pobre Carrasco, se ríen y en la noche se van a la fiesta kitsh de La Blondie. Se llamaba Yasna y la amé tanto. La clase media se ríe en función de los nombres connotadores de pobreza, ahí intentan marcar su diferencia, sus privilegios, su idílico origen común, pero la Clase Media omite los apellidos, ellos también son Martínez y Hernández, aunque antecedidos por Camilos, Ignacios y Franciscas. No se meten con los apellidos, porque desde ahí son desplazados. Lo que representa Deivid para la Clase Media, es lo mismo que representa Soto para la Clase Alta. Se llamaba Yasna Rivas y la amé tanto. - del libro "El final de l...

Humo

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 Mañana el mundo puede ser pulverizado. En esta amenaza, que pende sobre nosotros, hay una lección de verdad. Frente a un futuro semejante, jerarquías, títulos y honores se convierten en lo que siempre han sido: humo barrido por el viento. - Albert Camus (1913-1960) -

Dos de Noviembre

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No quiero que mis muertos descansen en paz tienen la obligación de estar presentes vivientes en cada flor que me robo a escondidas al filo de la medianoche cuando los vivos al borde del insomnio juegan a los dados y enhebran su amargura Los conmino a estar presentes en cada pensamiento que desvelo. No quiero que los míos se me olviden bajo la tierra los que allí los acostaron no resolvieron la eternidad. No quiero que a mis muertos me los hundan me los ignoren me los hagan olvidar aquí o allá en cualquier hemisferio. Los obligo a mis muertos en su día. Los descubro, los trasplanto los desnudo los llevo a la superficie a flor de tierra donde está esperándolos el nido de la acústica. - poema que aparece en el libro "Los dones previsibles" (1992) de Stella Díaz Varín -

El amarillo del mar Caribe

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¿Tu libro preferido? Edipo Rey. ¿Tu músico favorito? Bela Bartok. ¿Y el pintor? Goya. ¿Los directores de cine que más admiras? Orson Wells, sobre todo por "Una historia inmortal" y Kurosawa por Barba Roja. ¿La película que más te ha gustado en toda la vida? El General de la Rovere, de Rosellini. Y después, ¿cuál otra? Jules et Jim, de Truffaut. ¿El personaje cinematográfico que te hubiese gustado crear a ti? El General de la Rovere. ¿El personaje histórico que más te interesa? Julio César, pero desde un punto de vista literario. ¿El que más detestas? Cristóbal Colón. Además, tenía la pava. Lo dice un personaje en El otoño del patriarca. ¿Tus héroes de novela favoritos? Gargantúa, Edmundo Dantes y el Conde Drácula. ¿El día que detestas? El domingo. El color es conocido: el amarillo. ¿Pero qué clase de amarillo, exactamente? Lo precisé alguna vez. El amarillo del mar Caribe a las tres de la tarde, visto desde Jamaica. ¿Y tu pájaro favorito? También lo dije. Es el canard a l’ora...

Con alas de fuego hasta el exterminio

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Quiero cantar Quiero cantar en todas partes Quiero una cuna de plumas Quiero un pedazo de cielo entre las tablas Quiero un enjambre de abejas en la boca Quiero mi cuerpo con olor a tierra y jazmín Quiero que me salgan lenguas de humo por los pies Quiero abrir mis codos Quiero mis codos emplumados Quiero cambiarlos por alas de alondras  al amanecer. - poema que aparece en el libro "La mujer gallina" (2016) de Karo Castro -

Capítulo 68

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  Apenas él le amalaba el noema, a ella se le agolpaba el clémiso y caían en hidromurias, en salvajes ambonios, en sustalos exasperantes. Cada vez que él procuraba relamar las incopelusas, se enredaba en un grimado quejumbroso y tenía que envulsionarse de cara al nóvalo, sintiendo cómo poco a poco las arnillas se espejunaban, se iban apeltronando, reduplimiendo, hasta quedar tendido como el trimalciato de ergomanina al que se le han dejado caer unas fílulas de cariaconcia. Y sin embargo era apenas el principio, porque en un momento dado ella se tordulaba los hurgalios, consintiendo en que él aproximara suavemente sus orfelunios. Apenas se entreplumaban, algo como un ulucordio los encrestoriaba, los extrayuxtaba y paramovía, de pronto era el clinón, la esterfurosa convulcante de las mátricas, la jadehollante embocapluvia del orgumio, los esproemios del merpasmo en una sobrehumítica agopausa. ¡Evohé! ¡Evohé! Volposados en la cresta del murelio, se sentían balpamar, perlinos y márulos...

Nunca supe

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A espaldas de cualquier pregunta, con las hojas más pequeñas de la luz se ejecuta la sombra en los objetos. Ya no hay nada que hacer. Me inquieta esa puerta y la traspaso. Nunca supe cuando quise salir que estaba entrando inevitablemente. Hay tantos caminos que conducen. Cuesta distinguir el exacto aleteo de la luz. ¿Es la sombra la elegida o es la claridad el destino ineludible de la sombra? Nada es absoluto. No hay que estar, sin embargo, muy seguros de las cosas. Pareciera suficiente saber nombrarlas o balbucear de algún modo su presencia. - del libro "Causas Perdidas" (1983) de Teresa Calderón -

Esta porfía es nuestro único talento.

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 Con una pelea perfecta en el barrio y los ejercicios diarios bastará para llevar pronto a ese niño a un ring, a estar semidesnudo golpeándose contra otros muchachos que tuvieron la misma suerte. Otro chico se pasa a varios en el partido, manejar la pelota se le hace fácil y va de cancha en cancha, cada vez con más público, enfrentando a rivales más hábiles. Esa nena tiene una voz hermosa y no tiene miedo, su don es poder ella sola contra cualquier gentío. Todos ellos talentosos, sin duda. ¿Pero nosotros? ¿Nosotros qué? Esta letra horrible, estas faltas de ortografía y malas mañas no prometen nada. Sólo la insistencia de leer y llenar hojas nos irá curtiendo pero tampoco con eso basta. Esta flojera, estos libros a medio hacer, estas conversaciones de borrachos ayudan poco, y aún así seguimos aferrados al lápiz en el naufragio de la Obra. Esta porfía es nuestro único talento. - del libro "Caldo de Cardán" (2013) de Carlos Cardani Parra -

Me hundiré con el continente que habito

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 "Me hundiré con el continente que habito, con mi siglo y con mi pueblo, con la tierra entera y sus planetas, con los ejércitos de los ejércitos, rugiendo, en el espantoso océano infinito que soy y del cual soy náufrago, sin haber entendido nunca, comprendido nunca por qué se existe, qué existe y qué no se dispersa, derrama, disgrega, qué es lo que constituye el yo tremendo, qué es lo que constituye la diferencia de lo que difiere, la médula del átomo, mi átomo, tu átomo, qué son los átomos del muerto y no son el muerto, y lo querrían, cómo se gasta el tiempo, si no es un cuchillo ni un zapato en el cuello de un muerto, y qué muere, cuando muere el hombre y muere en sus pupilas el último atardecer, agonizando con espanto de cataclismo, arrastrando todas las cosas en esa gran caída sin fin, en la cual adentro nos derrumbaríamos; pero, por algo existo y respiro, existo, como existe un puñal, un sombrero de perro zorrero, un fakir o un caballo, y no soy el escupo del gusano, ni el pa...

Yo soy como las plantas

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Yo soy como las plantas o los árboles que nunca han sabido quienes son y echan flores o espinas o atrapan insectos ellos están ahí simplemente (como yo en mi tierra) y no les interesa ser astronautas ni andar apretujados en los metros o en los autobuses de las grandes urbes por las noches albergan a los pájaros o contemplan humildes el universo recibiendo amorosamente el rocío de la madrugada cuando mueren regresan al vientre materno para nacer de nuevo en cualquier forma es bueno ser planta o árbol porque de ellos será el reino de los cielos - poema de Sergio Hernández (foto tomada en Chillán, 2001) de "Últimas señales" (1979) que aparece en el libro "Viven [periplo por los poetas de Chile]" (2002). Compilado por Roberto Henríquez y con fotografías de Cristián Ureta Schmidt -