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Mostrando las entradas etiquetadas como poesía

Dónde

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 ¿Dónde está la sombra de un objeto apoyado contra la pared? ¿Dónde está la imagen de un espejo apoyado contra la noche? ¿Dónde está la vida de una criatura apoyada contra sí misma? ¿Dónde está el imperio de un hombre apoyado contra la muerte? ¿Dónde está la luz de un dios apoyado contra la nada? Tal vez en esos espacios sin espacio esté lo que buscamos. - poema del libro Octava Poesía Vertical (1984) de Roberto Juarroz -

El Pogo

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Me gustaría que este pogo fuese agujereando el suelo de este viernes. Los machos cuando se dan golpecitos se están dando cariños inmensos, repito: esta pequeña violencia es su gran amor. - del libro "El final de la fiesta" (2005) de Pablo Paredes -

Chile bajo mis alas

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Me saqué a este país del ala cuando salí del gallinero Lo maldije Nacer de podredumbre en podredumbre con el hocico reventado a patadas Ven mi sangre correr por el pan de cada día Fenómeno televisivo Distractor de su propia miseria Sirve más mirar pal lao que ver la mierda subiendo bajo sus pies Ellos, los libres son más prisioneros y no lo ven Basta verlos hablar Las palabras no comunican Los ojos, sí Me saqué a este país del ala hediondo a cebolla a su cultura siglo XV su esclavitud silenciosa Me saqué su clase obrera domesticada la ignorancia de una dictadura que igualmente viví con mi propia carcelera porque aquí no se salva nadie Venimos de la misma costilla deshilachada huacha / burlona / violenta Al servicio de un dios sirviente Humanidad doméstica de cristianos y cruces No me dejes en sus garras en sus culpas y castigos Mi pecado es la negación de este cuerpo errado de esta humanidad que no me pertenece y rechazo esta violencia me desborda y paraliza No seré yo / la única galli...

Villanas

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Pude ser la chica de los calendarios de Capel que mi tío regalaba a mi papá en los ochenta. La misma del taller de bicicleta del abuelo la novia imaginaria de mi hermano esa que mi prima dibujaba. El vecino de la casa #640 me lo dijo él me vio crecer desde la edad que tienen sus dos hijas ahora (de vez en cuando juego con ellas). En la villa nos encuentran ricas a todas. ¿Será por el uso de material ligero formando pliegues en casas y faldas? ¿Será que su metáfora no es el caviar sino la Fanta con tacos de mortadela? Qué calendario ni qué vecino. Con mis hermanas a esas desnutridas les declaramos lenta guerra. Borrando sus dientes con lápiz pasta poniendo bigotes y juntando cejas porque mi madre rellenita cocinaba frente a ese muro. A fines de diciembre el calendario daba risa y pena. Sin embargo cada enero, con enemigo renovado cargaríamos nuestros lápices para la próxima contienda. - del libro "Ambulancia" (2010) de Marcela Parra -

En el sur del mundo

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No se aman paisajes mares hombres plazas determinadas. Sobre todo se ama lo que el paisaje mares hombres plazas determinadas guardan de nosotros. Por eso envejecemos. - del libro "Género femenino" (1989) de Teresa Calderón -

Raya

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Borra, tacha el mal verso hasta que desaparezca Que nadie lo vuelva a leer, menos tú Pero no arranques la hoja Déjala Que se quede ahí como animita en la carretera En memoria de quien tuvo la culpa del accidente - del libro "Caldo de Cardán" (2013) de Carlos Cardani Parra - Ilustración de Denisse Valdenegro Durán

Horror

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Horror de pensar, horror de vivir, horror de crear, horror de morir, horror de engendrar, horror de amar y de todas las cosas, horror de escribir y no escribir, horror de la naturaleza, horror del ser humano, horror como individuo, horror como sociedad, horror como universo, horror de la verdad, la bondad y la belleza, horror de horrores todo, porque todo pasa y nada subsiste, sino el horror del horror y la nada vacía, horror de la felicidad, horror de la inmortalidad, horror de la celebridad, horror de la tristeza y horror de la grandeza y la miseria social y la miseria psicológica y la miseria moral, horror del pasado, horror del futuro, y horror de todos los pobres del mundo, horror de LOS EXPLOTADOS y horror de LOS HUMILLADOS de la tierra, horror de los que no nacieron y murieron, horror de los muertos y los hijos de los muertos, y los hijos de los hijos de los muertos, y los hijos de los hijos de los hijos de los muertos, horror de los niños, horror de las mujeres, horror de los v...

Cuidado con el perro quiltro

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Me gustaba que se llamase Yasna, me gustan los nombres que avisan la pobreza, esos nombres como Jhonatan y Jenifer, esos nombres que dicen cuidado con el perro quiltro, que marcan terreno, que avisan la selva. La Clase Media hace chiste con esos nombres, les parecen ridículos y graciosos sobre todo cuando son deformaciones anglo que se mezclan con un pobre Pérez o un pobre Carrasco, se ríen y en la noche se van a la fiesta kitsh de La Blondie. Se llamaba Yasna y la amé tanto. La clase media se ríe en función de los nombres connotadores de pobreza, ahí intentan marcar su diferencia, sus privilegios, su idílico origen común, pero la Clase Media omite los apellidos, ellos también son Martínez y Hernández, aunque antecedidos por Camilos, Ignacios y Franciscas. No se meten con los apellidos, porque desde ahí son desplazados. Lo que representa Deivid para la Clase Media, es lo mismo que representa Soto para la Clase Alta. Se llamaba Yasna Rivas y la amé tanto. - del libro "El final de l...

Siempre me conmueve leer libros viejos

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 Siempre me conmueve leer libros viejos que huelen a manos que han tomado aire y alcohol que han dejado en el sucio mostrador la otra mejilla bien como decía amo los libros viejos me emociona el Coloso de Marusi o los cuentos Coloane allá en el Sur también me emocionan las calles de Coquimbo y soy capaz de decir toma son tuyas todas las calles y quebradas de Coquimbo el puerto incluso es tuyo cuando leo el diario me pongo a escribir poemas del mar y otras cosas del MAR y otras cosas y bebo vino y salgo a caminar por la polvorienta Herradura salgo y miro las estrellas -si es de noche- y de día miro los botes en la playa pero lo que rodea todo esto es el amor a los viejos libros que circulan de mano en mano como un fruto prohibido pero un día de estos compraré uno nuevo. - poema de Oscar Elgueta (foto tomada en La Herradura, 2002) que aparece en el libro "Viven [periplo por los poetas de Chile]" (2002). Compilado por Roberto Henríquez y con fotografías de Cristián Ureta Schmidt...

Dos de Noviembre

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No quiero que mis muertos descansen en paz tienen la obligación de estar presentes vivientes en cada flor que me robo a escondidas al filo de la medianoche cuando los vivos al borde del insomnio juegan a los dados y enhebran su amargura Los conmino a estar presentes en cada pensamiento que desvelo. No quiero que los míos se me olviden bajo la tierra los que allí los acostaron no resolvieron la eternidad. No quiero que a mis muertos me los hundan me los ignoren me los hagan olvidar aquí o allá en cualquier hemisferio. Los obligo a mis muertos en su día. Los descubro, los trasplanto los desnudo los llevo a la superficie a flor de tierra donde está esperándolos el nido de la acústica. - poema que aparece en el libro "Los dones previsibles" (1992) de Stella Díaz Varín -

Con alas de fuego hasta el exterminio

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Quiero cantar Quiero cantar en todas partes Quiero una cuna de plumas Quiero un pedazo de cielo entre las tablas Quiero un enjambre de abejas en la boca Quiero mi cuerpo con olor a tierra y jazmín Quiero que me salgan lenguas de humo por los pies Quiero abrir mis codos Quiero mis codos emplumados Quiero cambiarlos por alas de alondras  al amanecer. - poema que aparece en el libro "La mujer gallina" (2016) de Karo Castro -

Nunca supe

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A espaldas de cualquier pregunta, con las hojas más pequeñas de la luz se ejecuta la sombra en los objetos. Ya no hay nada que hacer. Me inquieta esa puerta y la traspaso. Nunca supe cuando quise salir que estaba entrando inevitablemente. Hay tantos caminos que conducen. Cuesta distinguir el exacto aleteo de la luz. ¿Es la sombra la elegida o es la claridad el destino ineludible de la sombra? Nada es absoluto. No hay que estar, sin embargo, muy seguros de las cosas. Pareciera suficiente saber nombrarlas o balbucear de algún modo su presencia. - del libro "Causas Perdidas" (1983) de Teresa Calderón -

Esta porfía es nuestro único talento.

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 Con una pelea perfecta en el barrio y los ejercicios diarios bastará para llevar pronto a ese niño a un ring, a estar semidesnudo golpeándose contra otros muchachos que tuvieron la misma suerte. Otro chico se pasa a varios en el partido, manejar la pelota se le hace fácil y va de cancha en cancha, cada vez con más público, enfrentando a rivales más hábiles. Esa nena tiene una voz hermosa y no tiene miedo, su don es poder ella sola contra cualquier gentío. Todos ellos talentosos, sin duda. ¿Pero nosotros? ¿Nosotros qué? Esta letra horrible, estas faltas de ortografía y malas mañas no prometen nada. Sólo la insistencia de leer y llenar hojas nos irá curtiendo pero tampoco con eso basta. Esta flojera, estos libros a medio hacer, estas conversaciones de borrachos ayudan poco, y aún así seguimos aferrados al lápiz en el naufragio de la Obra. Esta porfía es nuestro único talento. - del libro "Caldo de Cardán" (2013) de Carlos Cardani Parra -

Me hundiré con el continente que habito

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 "Me hundiré con el continente que habito, con mi siglo y con mi pueblo, con la tierra entera y sus planetas, con los ejércitos de los ejércitos, rugiendo, en el espantoso océano infinito que soy y del cual soy náufrago, sin haber entendido nunca, comprendido nunca por qué se existe, qué existe y qué no se dispersa, derrama, disgrega, qué es lo que constituye el yo tremendo, qué es lo que constituye la diferencia de lo que difiere, la médula del átomo, mi átomo, tu átomo, qué son los átomos del muerto y no son el muerto, y lo querrían, cómo se gasta el tiempo, si no es un cuchillo ni un zapato en el cuello de un muerto, y qué muere, cuando muere el hombre y muere en sus pupilas el último atardecer, agonizando con espanto de cataclismo, arrastrando todas las cosas en esa gran caída sin fin, en la cual adentro nos derrumbaríamos; pero, por algo existo y respiro, existo, como existe un puñal, un sombrero de perro zorrero, un fakir o un caballo, y no soy el escupo del gusano, ni el pa...

Yo soy como las plantas

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Yo soy como las plantas o los árboles que nunca han sabido quienes son y echan flores o espinas o atrapan insectos ellos están ahí simplemente (como yo en mi tierra) y no les interesa ser astronautas ni andar apretujados en los metros o en los autobuses de las grandes urbes por las noches albergan a los pájaros o contemplan humildes el universo recibiendo amorosamente el rocío de la madrugada cuando mueren regresan al vientre materno para nacer de nuevo en cualquier forma es bueno ser planta o árbol porque de ellos será el reino de los cielos - poema de Sergio Hernández (foto tomada en Chillán, 2001) de "Últimas señales" (1979) que aparece en el libro "Viven [periplo por los poetas de Chile]" (2002). Compilado por Roberto Henríquez y con fotografías de Cristián Ureta Schmidt -

La casa

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Dejaban mi cabellera colgando desde el tronco de la puerta como trofeo. Sin precedente en la historia de los indios manantiales, y una cuenca abierta, para la mirada de los ojos indiscretos colocada a la acera del abismo... Y esta era mi morada. Una víbora, encerrada en la jaula, destinada a cualquier pájaro, y una piedra caída temporalmente desde la cima, una piedra nómade en busca de aventuras servía de puerta, de mesa de comedor... Qué queréis que se haga con estos materiales. Nada. Sino escribir poesía melancólica. Acaso, cuando la noche se despierte debajo de los murciélagos, no haya otra cosa sino una sensación, y a estas vertientes que a uno le aparecen desde el fondo de los ojos. No haya sino un alud de hijos de piedra, de hijas de agua de hijos de árboles. Entonces escribiré mi biografía al uso de los poetas indecisos. Miraré a través de una llama de cobalto y distinguiré objetos olvidados; como cuando dormía adosada a la pared y todo parecía bello sin serlo. Tomaré una de mis...

XIII

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Pienso en tu sexo. Simplificado el corazón, pienso en tu sexo, ante el hijar maduro del día. Palpo el botón de dicha, está en sazón. Y muere un sentimiento antiguo degenerado en seso. Pienso en tu sexo, surco más prolífico y armonioso que el vientre de la sombra, aunque la muerte concibe y pare de Dios mismo. Oh Conciencia, pienso, sí, en el bruto libre que goza donde quiere, donde puede. Oh escándalo de miel de los crepúsculos. Oh estruendo mudo. ¡Odumodneurtse! - Poema que aparece en "Trilce" (1922) del poeta peruano César Vallejo -

Economía de Tahuantinsuyu

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 No conocieron el valor inflatorio del dinero su moneda era el Sol que brilla para todos el Sol que es de todos y a todo hace crecer el Sol sin inflación ni deflación: Y no esos sucios "soles" con que se paga al peón (que por un sol peruano te mostrará sus ruinas) Y se comía 2 veces al día en todo el Imperio Y no fueron los financistas los creadores de sus mitos Después fue saqueado el oro de los templos del Sol y puesto a circular en lingotes con las iniciales de Pizarro La moneda trajo los impuestos y con la Colonia aparecieron los primeros mendigos El agua ya no canta en los canales de piedra las carreteras están rotas las tierras secas como momias como momias de muchachas alegres que danzaron en Airiway (Abril) el mes de la Danza del Maíz Tierno ahora secas y en cuclillas en Museos - extracto del poema "Economía de Tahuantinsuyu" que aparece en "Homenaje a los indios americanos" (1969) de Ernesto Cardenal -

Tiahuanaco

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 Un santuario o una ciudad habitada por hombres santos. No se sabe. Ruinas que dejan por misterio quién las construyó. Hombres y mujeres antepasados de cualquiera, que sin saber si por migración o matanza, han desaparecido de la historia.. Sólo se sabe que en un momento existieron, y al siguiente ya no. Es como si hubieran hecho un éxodo a otra parte, dejando su Obra abandonada, pero han desaparecido en el camino. O es como si los dioses hubiesen bajado a la tierra para hacer una batalla a muerte entre los templos, y la victoria del combate ha tenido por logro la pérdida de todos sus creyentes. La respuesta está en un idioma ya olvidado; mensajes pulidos en unas cuantas rocas, que son hasta ahora el mejor puzzle para generaciones de antropólogos. Códigos puestos como oraciones en un altar de sacrificios para dioses muertos. Por ahora, sólo se tiene por respuesta historias inventadas muchos años después, repetidas hasta ser verdad en la cara de los turistas, que sonríen y toman foto...

La vieja tienda abandonada en la aldea

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Soy los últimos saldos del apellido polvoriento y la vieja tienda abandonada en la aldea. el atroz diploma del muerto y su azahar espantoso, el espantoso catre de bronce, manoseado en los embargos de la casa vacía,  y el rifle y el álbum y el sable funeral de «los venidos a menos», el coronel, polvoroso y derruido, entre sillas de Viena, reumáticas,  el terrible piano, tan negro de óperas, en el cual falleció la señorita tuberculosa, que escupía poesía, el honor de las familias alimentadas con antiguos huesos de jubilación y deudas, la violeta de la miseria, que crece debajo de los antepasados, echándose versos de tiempo en la carita, el bastón del siútico, cuando suena a canilla de tinterillo moribundo, el novio de la niña antigua, florida en su caja de sardinas, en la cual hay una maleta de viaje, lo pretérito del petróleo subterráneo o del funeral glorioso... - Extracto de "Morfología del espanto" (1942) de Pablo de Rokha - *Oleo sobre tela "La Miseria" (1886) de...