miércoles, 2 de agosto de 2017

Desaparición de una dama en el teatro Robert Houdin

Era de esperar que la primera y rudimenaria cámara de George Mélies se atascara, un defecto que, como él mismo recordaría más tarde, "produjo un efecto inesperado un día en el que estaba fotografiando la plaza de la Ópera. Tardé un minuto en desbloquear la película y conseguir que la cámara volviera a funcionar. Como era de esperar, en ese minuto, los transeúntes, los autobuses, los coches habían cambiado de lugar. Al proyectar la película seguida, vi de pronto cómo un autobus se transformaba en un coche fúnebre y los hombres se convertían en mujeres", Mélies había descubierto un truco nuevo y crucial para el cine posterior, la priemra utilización intencionada en lo que fue su "Escamotage d'une dame au theatre Robert Houdin" [Desaparición de una dama en el teatro Robert Houdin] en octubre de 1896.
Un accidente del cine le sirvió a Mélies para descubrir la discontinuidad dentro de la aparente continuidad de una escena cotidiana. Una lección que muchos cineastas aprovecharían en la larga tradición de la animación fotograma a fotograma, cuyos más gloriosos representantes son Willis O'Brien (El mundo perdido, [1925],King Kong [1933]) y Ray Harryhausen (El monstruo de tiempos remotos [1953], Jasón y los argonautas [1963]). Aunque en llos últimos años la técnica del fotograma a fotograma, o stop motion, se ha visto sustituida por imágenes generadas por ordenador (CGI), y aunque aún hay mucha gente que disfruta de las supuestas deficiencias con los efectos especiales antiguos, podría decirse que la importancia de los efectos especiales nunca ha residido tanto en su poder para crear una realidad ilusoria como en la capacidad de liberar una realidad oculta gracias a los mecanismos del cine. En este sentido, el trabajo de Mélies, O'Brien y Harryhausen aún no ha sido superado.

- Extraído del texto de Chris Fujiwara que aparece en el libro "Momentos clave. 100 años de Cine" -


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